Comerciales, esas personas extrañas en su propia empresa.

Cuenta la leyenda que en las empresas, aparece ocasionalmente una persona que interacciona con diversos departamentos con resultados divers...

sábado, 23 de agosto de 2014

La importancia de llamarse Ernesto.

Aprovechamos el titulo de la obra de Oscar Wilde para ilustrar este post sobre el nombre del comercial. Algo que casi nadie ha tratado pero es mas interesante de lo que parece. Nuestro nombre completo sea un nombre simple o compuesto se acompaña de los apellidos pudiendo generarse con ellos varias combinaciones. De algún modo los comerciales tendemos a usar solo el nombre de pila, solo uno de los apellidos o incluso alguna combinación de ellos que a veces es ilógica teniendo el cuenta nuestro nombre legal.

De algún modo los comerciales generamos un nombre artístico, un seudónimo laboral, un nombre de guerra que, al contrario de los nombres artísticos que protegen una identidad, nos sirven para conseguir que el cliente de alguna manera nos recuerde mas fácilmente. Como ejemplo curioso, yo trabaje durante años con un compañero “Ramírez” que aun hoy en día desconozco su nombre propio.

De todos es conocido que un nombre poco habitual es recordado de modo mas eficiente, por puro mecanismo mental, un “Julián”, “Filemón” o “Ernesto” es mucho mas recordado que un “josé” o “Manuel”.  Incluso si hacemos todos los pasos tradicionales, como buscar que el cliente repìta nuestro nombre, repetirlo enseñándolo en la tarjeta, o nombrando a nuestro cliente forzando que el nos nombre a nosotros. Siempre sera mas recordable un nombre singular que un nombre común.

Los que tenemos la gracia de llamarnos Lucía García o Pablo Martínez, compartimos nombre y apellido con decenas de miles de personas, por lo que nuestra imagen es fácil que se diluya en la mente del cliente. Asi pues, es bastante común que Lucía García, ponga en sus tarjetas de visita Lucía G. Sancristobal (suponiendo que este sea el segundo apellido) y se presente como “Sancristobal” en los mails o en las visitas, y siguiendo la misma tónica, nuestro amigo Pablo Martínez, use el truco de unir a Martínez su segundo apellido con un guión o un enlazador, asi al presentarse como Martínez de las Heras o Martínez-Lubiano.

El que os escribe, elimino su segundo nombre hace 20 años por una razón, ¡¡tendría el mismo nombre que un famoso delantero de fútbol de mi ciudad!! aun hoy en día, cuando me presento, algunos clientes dicen.. ¿Te llamas así?, así se llamaba un delantero que jugaba en el Pollastre F.C.

Sirva este post como reflexión a nuestro nombre de guerra y como influye en nuestros clientes.

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