Comerciales, esas personas extrañas en su propia empresa.

Cuenta la leyenda que en las empresas, aparece ocasionalmente una persona que interacciona con diversos departamentos con resultados divers...

lunes, 14 de julio de 2008

La soledad del comercial.


La vida del comercial es dura. Mucho mas dura de lo que la mayoría de la gente piensa. Hay quien piensa que como “no nos manchamos las manos” no trabajamos. Pero no existe comercial que en un momento u otro haya desfallecido.

No vamos a hablar de los sinsabores de la entrevista, los sapos que hay que tragarse con un cliente, los malos entendidos, las ocasiones que hay que ceder sabiendo que tenemos mas razón que un santo o las veces que sabemos que nos mienten miserablemente y tenemos que poner cara de sonrisa.

Tampoco vamos a decir nada de los miles de kilómetros jugandonos la vida o de los cientos de horas extraordinarias que hacemos a cambio de quizás nada, de las noches sin la familia o de las comidas infames que a veces tenemos que asumir.

Hoy queremos hablar de la soledad del comercial, de las horas en la carretera, en el hall de un aeropuerto o en una habitación de hotel con la única compañía de nuestros propios pensamientos y sensaciones. Un estado propicio para pensamientos poco positivos sobre la vida laboral, los superiores jerárquicos, sobre el salario, sobre la mala vida que llevamos y que a veces nos queremos quitar de encima con actitudes poco edificantes. Todos hemos sido tentados por una caña de mas, una luz de neón o cualesquiera otra de las tentaciones fáciles para vencer la soledad. Incluso, algunos de nosotros hemos caído en el error de combatir la soledad con la inmersión en el trabajo descubriéndonos de madrugada redactando una oferta o llevarnos el trabajo a ese paseo después de cenar.

Imagen tomada esta mañana mientras esperaba un avión.

Esto no mitiga la soledad, pues nuestra sensación no es de estar solos si no de la propia dinámica de nuestro trabajo que solo permite relaciones impersonales, falsas o superficiales con nuestro entorno, pasamos el día hablando con decenas de gentes y no nos satisfacen como humanos. Nuestros clientes, el recepcionista, el camarero, no son amigos, son relaciones profesionales sin poso suficiente para complementarnos como personas.

Por ello es fundamental, para no llegar incluso a situaciones de desanimo, saber que hay cosas mas importantes que el trabajo, la familia, los amigos y en nuestra organización del tiempo debemos tenerlos en cuenta. Por ello os animo a una gestión de vuestro tiempo de no-trabajo durante el viaje de trabajo, ¡el tiempo de no-trabajo no es trabajo, no se trabaja!, es momento de ocio: libros, cultura, museos, espiritualidad, gastronomía, ejercicio y una larga lista de opciones.

Las ofertas, el trabajo de papeleo, a la vuelta del viaje, en casa si eres home-office o en el despacho con un horario de oficina.

4 comentarios:

  1. Despues de una discusion familiar, sali de viaje 4 dias, esos tiempos muertos en soledad hicieron que los celos me comieran y no fuera capaz de trabajar.

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  2. Yo he pasado unos días trabajando fuera de casa. Los ratos muertos los he dedicado a la lectura y reflexión, habiéndome ayudado a comprender y a tomar decisiones propias.

    Aprovechad estos momentos, ya que pueden ser, si os lo planteáis bien, Irrepetibles.

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  3. Es cierto que el trabajo del comercial es duro pero es algo que se asume con el cargo como el de los directivos que pasamos parte de nuestra vida encima del avión o en el coche viajando de una sede a otra de la empresa. Aunque uno aprente a aprovechar los tiempos muertos, lectura, informes atrasados, adelantar tareas incluso uno va conociendo gente nueva, cosas curiosas que de vez en cuando te dan nuevas vías de negocio. En los hoteles llamada de rigor a casa para saber como están y luego puedes ir a visitar la ciudad, aprovechar el gimnasio del hotel, preguntar a la gente de recepción que siempre te aconsejan ....

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  4. Estás viendo la botella medio vacía. Yo coincido con Miguel Ángel y prefiero ver el lado positivo de nuestra profesión, aunque obviamente reconozco que también tengo momentos bajos.

    Cabe recordar que todos los trabajos son duros, trabajar en si mismo implica cierta dosis de dureza, y ahora más que nunca. Ésto está montado así.
    Ó no es duro estar picando facturas 8 horas al día con la misma postura? ó hacer 200 llamadas de Telemarketing con el mismo discurso estándar?

    Nosotros , los comerciales, tenemos muchas cosas buenas que otras profesiones no tienen: horarios flexibles, normalmente ganamos más dinero, no tenemos paro, conocemos a mucha gente y ésto nos enriquece (una persona de oficina ve a la misma gente todo el año 8 horas al día), es una profesión entretenida....etc

    Pero , por obvio que te parezca, ¿sabes que es lo principal para trabajar cómo comercial y estar contento? Que te GUSTE.

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